Por qué no debes hacer propósitos en año nuevo

¿Por qué hacer propósitos es malo para ti?

En sí, hacer propósitos para llevar un buen estilo de vida no es malo. Querer mejorar es una cualidad de la mayoría de personas que, obviamente, no está mal. Lo que no es bueno para nosotros es hacernos propósitos en año nuevo, y te explicamos por qué.

Siempre es bueno marcarse un inicio para empezar a hacer algo que consideramos bueno para nosotros. Buenos hábitos alimenticios, ejercicio, un mejor y más sano estilo de vida desde luego no hace daño a nadie pero, ¿qué necesidad hay de esperar a año nuevo?

La costumbre de los propósitos de año nuevo hace que retrasemos algo que queremos empezar en un momento. Lo más probable es que el uno de enero no tengamos de hacer algo que sí hace cuatro meses, por lo que al final tampoco hacemos.

Además, la mayoría de veces sentimos frustración por no lograr nuestros objetivos en el plazo de un año o tiramos la toalla la primera semana, lo cual nos hace sentir peor. Cambiar nuestras rutinas por otras más elaboradas o que pueden no apetecernos tanto durante la cuesta de enero hace que se nos venga todo cuesta arriba. Por lo que, de nuevo, nos sentimos cansados y frustrados por tanto cambio repentino.

Lo mejor para realizar cambios en nuestros hábitos es hacerlos cuando de verdad queremos hacerlos y no marcarnos una fecha y tiempo en concreto que, para empezar, puede ser lejana y el tiempo para lograr los objetivos insuficiente. Además, al principio de año, como pensamos que tenemos un año por delante, no importa si comenzamos a realizar nuestros propósitos en enero, febrero o marzo. Por lo que posponemos algo indefinidamente.

El origen de la celebración de fin de año y los propósitos

El origen de la celebración de año nuevo se remonta al 4000a.C. en Babilonia. Los babilónicos comenzaron a celebrar el cambio de estación en marzo. Celebraban que se acababa el invierno, y por lo tanto, el frío y comenzaba el buen tiempo con la primavera.

Hacer propósitos en año nuevo también se remonta a dicha época. Era en esas fechas cuando los babilónicos devolvían todos sus utensilios de trabajo y objetos prestados a sus respectivos dueños.
Los antiguos romanos también hacían algo parecido, el propósito más común era disculparse por el mal causado a sus enemigos. Incluso los anglosajones, hace siglos, prometían cumplir propósitos a un jabalí que después sacrificaban.

Los propósitos de año nuevo que más hacemos

Normalmente los propósitos que hacemos se basan en llevar un mejor y sano estilo de vida. La mayoría de ellos es apuntarse al gimnasio y hacer ejercicio y seguir una dieta sana.

Trabajar más y mejor o leer al menos un libro al mes también es uno de los propósitos de las personas que deciden cultivarse más. Ser más agradable con nuestros allegados y mantener una vida social más activa lejos de las redes sociales también es uno de los propósitos que más se intentan cumplir.

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